UNA
PAUSA NECESARIA
Los seres humanos que hemos
tenido la oportunidad de recibir educación formal a cualquier nivel, hemos sido
alimentados con una lógica de aprendizaje de cierto modo homogénea a través de
las generaciones. En términos generales se nos ha enseñado cómo los hombres
fueron capaces de construir las civilizaciones, cómo las civilizaciones se
fueron desarrollando a lo largo de la historia, cómo ese desarrollo ha ido generando
patrimonios en distintos ámbitos y cómo el
uso de esos patrimonios produce bienestar a los individuos.
Se nos dota de conocimientos
útiles para que a lo largo de nuestras vidas busquemos el bienestar personal y
de nuestras familias por la emulsión de experiencias pasadas y situaciones
presentes. Se nos enseña a tener sueños, a emprender acciones para convertirlos
en realidades, a luchar ante la adversidad para solventar los problemas que se
nos presenten a lo largo de la vida y a celebrar los logros porque son fruto de
nuestro esfuerzo individual.
Llegamos a conocer que los grandes legados que la
humanidad atesora a lo largo de su historia, en su mayoría están cimentados por
la materialización de grandes hazañas individuales.
Cuando se trata de cumplir
un objetivo, debemos hacer todo aquello que resulte necesario para lograrlo. Un
pleno uso de los recursos a nuestra disposición se convierte en la piedra
angular para el éxito en la vida.
Los resultados de esta forma
de pensamiento en términos de evolución humana son incuestionables, no obstante
ha habido elementos que históricamente han quedado un poco al margen del hacer
y que en la actualidad están pasando facturas que no tenemos claro como honrar.
A lo largo de la vida hemos
incurrido en abusos, pecado de excesos de ambición y falta de moderación a la
hora de cumplir metas. Ese comportamiento ha sido devastador para el equilibrio
y la coexistencia de las distintas formas de vida, así como para la sostenibilidad
de la naturaleza y el medio ambiente que hacen viable la existencia de la raza
humana.
Hemos alcanzado niveles
impresionantes de desgaste de los recursos naturales, desigualdades sociales y
divergencias culturales enormes, el exterminio de gran cantidad de especies
vivas y en general una transformación descontrolada de la tierra que es el único
hogar de todo cuanto existe.
Hoy día es común escuchar
que se hable del término sostenibilidad como la solución ideal a un problema
que experimenta el mundo y cuya magnitud de impacto se incrementa cada día y
con cada acción irresponsable que realicemos, sin importar donde ni cómo.
¿Cómo lograr la moderación y
la consideración en el mundo si son comportamientos disonantes con la
naturaleza ambiciosa e imperiosa de la raza humana?
Responder a esa pregunta
tomará muchos años y poder ver resultados materiales muchísimos más. Es
probable que los que vivimos en esta generación no llegaremos a ver una
solución en vida, pero lo que si es cierto y necesario, es que se debe comenzar
por algo; y que así como ha sido parte de la evolución humana, la conjunción de
los logros individuales produce grandes legados en el largo plazo.
Ahora es el momento de que
todos pensemos cómo podemos ayudar como individuos a re-encausar este círculo
de la vida y definir nuestras propias metas de uso responsable de los recursos,
para ayudar a revertir los daños que durante la historia hemos provocado. Es
necesario que hagamos una pausa y comencemos de nuevo.
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